La figurante.

“La libertad comienza en el momento en que aprendes a escuchar tu propia voz, y no la de los demás.”

Elisa tiene todo lo que una mujer podría desear: un marido, dos hijas, una casa que huele a costumbres y a días siempre iguales.
Y, sin embargo, desde hace un tiempo, algo dentro de ella se ha apagado.
Cada mañana se despierta con la sensación de no pertenecer más a su vida, de haberse convertido en una figurante en la escena que antes llamaba felicidad.

El cuerpo cambia, los pensamientos se vuelven frágiles, la indiferencia del marido pesa como un silencio que no deja escapatoria.
A su alrededor, un mundo frenético y distraído, donde las redes sociales sustituyen los sentimientos y todo corre demasiado deprisa.

Un día, sin embargo, Elisa decide no callar más.
Se refugia en los recuerdos, en aquella lejana edad en la que todo aún era posible: los amigos del instituto, “la banda de los traviesos”, los sueños, los celos, el descubrimiento del amor con Davide —un amor intenso, inesperado, quizás nunca olvidado—.
En ese salto al pasado, encuentra a la chica que fue, la fuerza que creía perdida y la conciencia de que toda mujer, incluso cuando cae, puede renacer.

La Figurante es un relato dulce y despiadado sobre el paso del tiempo y sobre el amor que cambia de forma pero no muere.
Una historia que habla de todas las mujeres que, detrás de las sonrisas cotidianas, buscan el valor de recuperar el escenario de su propia vida.
Una novela que escarba en el alma y habla a quien, al menos una vez, se haya sentido una figurante en la vida que soñaba vivir.

Amilca Ismael